

Los ayuntamientos deben atender los acuerdos de la Cumbre de Durban, porque en su ámbito de competencia pueden usar energías renovables para detener la contaminación ambiental.
Del 28 de noviembre al 9 de diciembre de este año se realizará la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 17) en la ciudad de Durban, Sudáfrica, y nuevamente, como ha ocurrido en las pasadas cumbres, los 195 países integrantes de la Convención negociarán medidas para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) causantes del cambio climático en el planeta.
Los resultados de la pasada cumbre climática en México, COP 16, realizada en Cancún, mostraron que fue posible avanzar a pesar de que las expectativas no eran alentadoras. Con el paso de los días y nulos avances en las negociaciones, se decía que el proceso estaba muerto.
Sin embargo, se lograron algunos acuerdos, al menos en el tema financiero: los gobiernos establecieron un fondo climático que permitirá entregar los recursos necesarios para que el mundo en desarrollo enfrente el cambio climático y frene la deforestación, aunque no se logró establecer la forma en que se proveerá dicho dinero.
También se creó un nuevo Proyecto de Cancún sobre Adaptación, para permitir una mejor planificación y ejecución de medidas de adaptación en los países, en desarrollo, mediante el incremento del financiamiento y apoyo técnico. Durban, Sudáfrica, debe ser el lugar donde lleguemos a un acuerdo global que sea justo, ambicioso y legalmente vinculante, que nos permita ayudar a que los países establezcan metas y reducciones de GEI, que se vean reflejadas en estrategias, planes y políticas nacionales.