Paralelo al crecimiento industrial que impacta a la zona Bajío del país y en congruencia con la agenda global y nacional enfocada en resarcir hábitos nocivos para el medio ambiente, el municipio queretano de Colón ha optado por hacer frente a la crisis que amenaza al bienestar natural con una red de acciones verdes que involucran la actuación simultánea entre ciudadanía y gobierno.



Hablamos de una convergencia liderada por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología que apela a la acción pública de servidores y vecinos de zonas susceptibles que mitigue, y eventualmente desaparezca, afectaciones por contaminantes.



Tal es el caso del río Colón, una corriente que fluye por 1.5 kilómetros de la Cabecera Municipal y constituye una de las zonas turísticas y áreas recreativas familiares más importantes del municipio.



Desde enero de este año, personal administrativo ha puesto en marcha un proyecto dirigido al despojo de residuos sólidos del río a través de un calendario de brigadas cuyo resultado se mide, hasta ahora, con la separación de 2.7 toneladas de basura.



Esto, sumado a la campaña de arborización “Crece Verde Colón”, que se propone aumentar la demografía de vegetales de manera equivalente al número de pobladores en la demarcación bajo la fórmula: un habitante, un árbol.



Colón, es el tercer municipio con mayor extensión territorial en el estado, tiene más de 62 mil habitantes y el 80 por ciento de su constitución es verde.



Están convencidos de que la unión es la clave de la reconversión del deterioro ambiental y conscientes asumen el reto.